Juegos Tradicionales

Juegos y Deportes

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Los juegos que llamamos tradicionales son aquellos que se transmiten de generación en generación. Suelen ser muy antiguos e incluso algunos aparecen en documentos históricos. El juego tradicional no aparece como una pura frivolidad, participa de una identidad cultural en cada comunidad que manifiesta escenarios lúdicos, originales e íntimamente ligados a las formas de vida locales, a sus creencias y a sus pasiones. Se puede considerar que los juegos son el espejo de su sociedad y los mensajes que reflejan son tan variados y originales como las sociedades en las que se inician.

Algunos ejemplos de juegos populares para adultos en España serian: el Bolo Palma en Cantabria; los Castells en Cataluña, el Cañiche huertano en Murcia, el Canut en Valencia, tiro de cuerda, lucha canaria… cada uno es completamente diferente y además específico de esa región de España. Alguno de los más conocidos en nuestro país son: el pañuelo, pies quietos, la gallinita ciega, el corro de la patata, la zapatilla por detrás, el ratón y el gato, la carrera de sacos, la goma, tirar de la soga, pilla-pilla, polis y cacos, carrera de chapas, los bolos, la petanca…

CARÁCTERÍSTICAS DE LOS JUEGOS TRADICIONALES

Los juegos tradicionales suelen tener reglas muy simples, por lo que son fáciles de aprender en un tiempo muy corto. Solían practicarse en la calle, así como en los patios, plazas y parques de las ciudades y pueblos de España. Algunos necesitan materiales específicos, pero en la mayoría de los casos suelen ser muy fáciles de conseguir y también de fabricar, salvo aquellos típicos del desafío de adultos especializados en tareas agrícolas que necesitan útiles como hachas, azadas o sierras. Normalmente eran los propios niños los que desarrollaban sus propios juguetes con muchísima imaginación, debido sobre todo a los momentos de austeridad en los que se vivía y a la escasa industrialización de la época. Aprovechaban cualquier objeto disponible para transformarlo en juguete, utilizando muchos recursos naturales como ramas, piedras y algunas herramientas caseras.

La evolución histórica de estos juegos hace que muchos de ellos posean reglas diferentes en función del lugar en el que se juega. Esto es habitual en los juegos que llevan canciones en los que las letras han sufrido variaciones típicas de los diferentes pueblos. Además, es habitual que estos juegos posean connotaciones sexistas, políticas o religiosas. Esto hace que vayan cambiando y adaptándose a la época. Por ejemplo, el juego que llamamos ahora de polis y cacos, antes se llamaba “civiles y ladrones”. Algunos de ellos, sobre todo los que tenían connotaciones masculinas, tienen un alto componente competitivo, en el que se distingue entre ganadores y perdedores. Mientras que otros juegos sólo se practicaban en épocas concretas del año, o en alguna festividad. Los juegos que se mantienen son, en la mayoría de los casos, los que se han integrado como actividades deportivas, siendo mayormente practicados por hombres.

 

IMPORTANCIA DE FOMENTAR ESTOS JUEGOS

Podemos encontrar muchas ventajas a este tipo de juegos tradicionales, entre las que se encuentran las siguientes:

  • Suponen retos fáciles de alcanzar.
  • No suponen inversión económica.
  • Favorecen la imaginación si los niños tienen que hacerse sus propios juguetes.
  • Fomentan normalmente la participación en grupo.
  • Suelen ser muy divertidos.
  • Favorecen la sociabilización, la colaboración y el trabajo en equipo.
  • Ayudan a evitar el sedentarismo, ya que la mayoría implican actividad física.
  • Al no existir unas reglas prestablecidas pueden reinventarse las reglas y adaptarlas al momento actual.
  • Permiten competir a personas de distinta edad y género.
  • Fomentan el diálogo intergeneracional, por lo que sirven para conocer mejor a nuestros antepasados y valorar su forma de vida. 
  • No se necesita una instalación especial para jugar.
  • Pueden jugarlo un número variable de personas, no siendo necesario que este número sea fijo como es el caso de los deportes.

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